Inestabilidad y vértigos: síntomas de enfermedad orgánica o mental

Varón de 50 años, casado y padre de dos hijos. Natural de Huelva. Convive con su mujer en el domicilio familiar junto a sus hijos. Pensionista desde hace 12 años. Profesión laboral desempeñada como patrón de barco. Que presenta como antecedentes personales: Hernias discales lumbares, Migraña crónica, Espasmos esofágicos, Hipertensión arterial y Dislipemia.
El paciente acude unas 5 veces a consulta de los servicios de urgencias del ámbito público en los últimos 8 años por diferentes motivos: tr. de la visión que cede espontáneamente, malestar general y sintomatología gastrointestinal, abceso en región pectoral mayor izdo, gastroenteritis, lumbociatalgia. Así como a distintos especialistas y entre ellos Psiquiatría ( tanto en el ámbito privado como público) con múltiples diagnósticos y formulaciones terapéuticas siendo todas ellas ineficaces: Tr. de ansiedad con agorafobia, Tr. conversivo. Previamente fue sometido a numerosas pruebas complementarias ordenadas por otros especialistas sin objetivarse resultados patológicos algunos.
El paciente describe un cuadro de vértigos, mareos, alteración de la afectividad y otra sintomatología inespecífica,de inicio en 2012 con agravamiento en los últimos meses, generando un pensamiento suicida constante y pérdida de peso importante de unos 8 Kg, en los dos últimos meses afectando dicha situación a su calidad de vida y refugiándose en su domicilio sin salir a la calle, por miedo a caídas.
Se valoraron varias posiblidades diagnósticas, como: Tr. somatización, Tr. depresivo, Tr. ideas delirantes, Tr. de pánico y tr. de ansiedad, Tr. hipocondríaco. Siendo finalmente diagnosticado de Tr. hipocondríaco.
Como conclusión, podemos decir, que el tr, hipocondríaco, es un trastorno de difícil manejo, no ya por las distintas y escasas posibilidades terapéuticas farmacológicas, sino en sí mismo el trastorno ya que supone la nula/escasa conciencia de enfermedad mental y la duda obsesiva sobre si padece o no enfermedad orgánica, generando en el paciente una búsqueda activa e insaciable de especialistas y de la realización de pruebas para aclarar sus ideas de padecer enfermedad somática, alejándose el propio paciente de la continuidad de asistencia mental por lo que hace más difícil su manejo o la mejoría de la sintomatología.
