Embarazo y suicidio: a propósito de un caso.

Mujer de 30 años, gestante de 28 semanas, G1 A0 P0. Sin antecedentes psiquiátricos previos, salvo atención puntual por crisis de ansiedad. Acude a Urgencias tras realizar ingesta medicamentosa voluntaria de múltiples comprimidos de lorazepam. Tras descartar complicaciones médicas y obstétricas, en la exploración psicopatológica destaca distimia depresiva con empeoramiento matutino, apatía, anhedonia, e irritabilidad de 2 meses de evolución. Sentimientos de soledad, culpa y minusvalía. No síntomas psicóticos. Ideación autolítica persistente con gran repercusión afectiva. Insomnio de despertar precoz. Hipoorexia.
A propósito de este caso revisamos la relación entre enfermedad mental y embarazo. La presencia de enfermedades psiquiátricas, tales como episodios depresivos mayores o episodios psicóticos, deben ser tratadas farmacológicamente a pesar de estar en un periodo de gestación, ya que el riesgo de no tratar es alto, tanto para la madre como el niño, incluyendo resultados trágicos como pueden ser el suicidio y el infanticidio.
En una revisión sistemática de Shadigian E, et al, se observaron cuarenta y cuatro estudios, para entender las causas de muerte asociada al embarazo. De estos estudios, se identificaron 747 homicidios y 349 suicidios, concluyendo los autores que la detección tanto para la violencia de pareja y la ideación suicida son componentes esenciales de la atención médica integral para las mujeres durante y después del embarazo.
Las mujeres embarazadas deprimidas tienen más riesgo de descuidar su embarazo, de abandonar los controles prenatales, o de no seguir o seguir erróneamente las indicaciones médicas, en comparación con las embarazadas no deprimidas. Además, están más expuestas a abusar del tabaco, el alcohol y otras sustancias; todo lo cual puede afectar el resultado obstétrico. Además varios estudios muestran una asociación entre la depresión materna y factores que predicen peores desenlaces neonatales, como el parto pretérmino, pesos de nacimiento menores, circunferencias craneales más pequeñas y puntaciones en el test de APGAR más bajas.
En los últimos años hay un progreso notable en el ámbito de la psiquiatría perinatal, disciplina que se ocupa de los aspectos psicopatológicos relacionados con el embarazo y el postparto. Es importante mejorar la relación entre los profesionales de la Ginecología y Obstetricia, Pediatría, Medicina de Familia y salud mental, ya que esto puede permitir evitar o minimizar numerosas consecuencias negativas que la depresión perinatal puede ocasionar a la madre, el entorno familiar y, en particular, a la descendencia, en la etapa de feto/lactante o incluso, en épocas más tardías de la vida.
Bibliografía:
Chisolm MS, Payne JL. Management of psychotropic drugs during pregnancy. BMJ. 2016.
Shadigian E, Bauer ST. Pregnancy – associated death: a qualitive systematic review of homicide and suicide. Obstet. Gynecol. Sury. 2005.
