Las cosas suelen ser lo que parecen
Se trata de una paciente mujer de 52 años con antecedentes de cáncer de mama avanzado diagnosticado en septiembre de 2015 que es derivada al servicio de urgencias desde centro médico donde realizaba el seguimiento de su cuadro oncológico tras recibir último ciclo de quimioterapia por episodio de agitación y desorientación, habiendo descartado en centro de origen la asociación con un posible cuadro orgánico subyacente. A su llegada es valorada por Medicina Interna, tras la exploración física y la negatividad de las pruebas complementarias, se orienta el caso como un episodio disociativo, se pautan benzodiacepinas con empeoramiento del caso, posteriormente se pauta tiaprizal con mejoría de la clínica, se marcha de alta con diagnóstico de episodio disociativo, trastorno adaptativo y posible reacción paradójica a benzodiacepinas. Siete días después vuelve con clínica similar, la familia orienta el caso como un intento movilizador del entorno debido a que la paciente habla de su anterior relación constantemente y a que se encontraba en seguimiento psicológico por dificultades para asimilar su enfermedad oncológica. A su llegada presenta inquietud psicomotriz y un discurso difícil de reconducir. A pesar de la impresión del carácter voluntario de la sintomatología, se solicita nueva valoración a lo largo de su ingreso en urgencias por servicios médicos, pero ante la normalidad de la exploración física y de las pruebas complementarias se descarta nuevamente la asociación de la clínica con el tratamiento quimioterápico o el proceso oncológico y se orienta el caso como un trastorno disociativo. Las sucesivas entrevistas con la familia apoyan esta orientación diagnóstica. La paciente recibe tratamiento con neurolépticos aumentando progresivamente la sedación de la paciente. Tras retirar los neurolépticos, persiste la excesiva sedación de la paciente, se solicita nuevamente valoración orgánica apareciendo alteraciones analíticas, se realiza punción lumbar que confirma una meningitis carcinomatosa. Posteriormente, comienzan a aparecer signos físicos a la exploración. A pesar de estos hallazgos, la familia mantuvo una actitud de negación de la enfermedad oncológica que posiblemente dificultó la orientación diagnóstica adecuada junto a la ausencia de hallazgos en la exploración y pruebas de imagen.
