Reacción de una superviviente menor de edad al suicidio de su madre

Antecedentes familiares:
La madre de la paciente, de 41 años de edad, muere por suicidio en otoño del 2016. Fue atendida por primera vez en una Unidad de Salud Mental Comunitaria (U.S.M.C), integrada en los Servicios Sanitarios de Cantabria por sintomatología depresiva asociada a la ruptura de su compromiso matrimonial, cuando tenía 20 años. En 2015 solicita de nuevo atención por circunstancias similares en una U.S.M.C de Andalucía. Desde los 20 años realizó varios intentos de suicidios.
Motivo de consulta:
Niña de 11 años que acude a primera consulta en una U.S.M.C acompañado de su padre y sus abuelos maternos, quienes demandan la derivación, y con los que convive desde la infancia.
Exploración e Intervención:
La niña solicita mediación profesional, a favor de los abuelos maternos, en el litigio de éstos con el padre por su custodia tras el fallecimiento de la madre. Es atendido de forma individual a petición propia y con el consentimiento de sus familiares. La profesional ofrece actuar de mediadora en la comunicación al padre de su no deseo de convivir con él.
En la atención conjunta a padre e hija, el padre hace referencia a las alteraciones emocionales de su ex-esposa asociadas a problemas judiciales. La paciente, interpreta y responsabiliza la cuestión de la imputación legal al padre y lo acusa de no haberse ocupado de ella durante su infancia y de haber propiciado la separación matrimonial.
El padre reclama asumir la custodia de la hija y hacerse cargo de sus cuidados. Los abuelos también pretenden la custodia de la niña y refieren que responden al deseo de su hija fallecida –no vinculación de la hija con el padre-.
Se sugiere a los familiares desestimen por el momento el litigio por la custodia y se centren en la reacción catastrófica de la niña ante la pérdida de la madre.
Los abuelos, ex –esposo y la niña afrontan el duelo por la pérdida con sentimientos ambivalentes: culpa y deseos de reparación a través de los cuidados de la nieta en los abuelos, racionalización basada en trastornos mentales previos de la fallecida por parte del ex -esposo y culpabilización al padre por la muerte de la madre en la interpretación de la niña. Ninguno de ellos manifiesta de forma explícita tristeza por la pérdida
Conclusión:
En los últimos años se ha puesto de relieve la importancia del apoyo a los supervivientes de un suicidio (familiares y allegados). Concretamente los estudios sugieren que cuando la muerte de los padres en un niño es por suicidio, el impacto puede ir acompañado por problemas más graves y de larga duración en comparación con las muertes no suicidas. Los problemas más presentes son ansiedad, depresión, bajo rendimiento escolar, y disminución de la adaptación social. Es por ello la relevancia de la atención de niños supervivientes de un suicidio abordando las reacciones afectivas y previniendo la estigmatización.
