Cáncer, depresión y alcohol

Descripción del caso:
Varón de 48 años, soltero, con pareja estable. Padre de 4 hijos de 3 parejas diferentes, el menor de 5 años de edad de su pareja actual. El 6º de 11 hermanos. Convive con sus padres, 3 hermanos drogodependientes, su pareja y su hijo menor. Desempleado, no percibe ingresos económicos de ningún tipo.
Acude a consulta tras intento autolítico con alcohol y benzodiacepinas.
Antecedentes personales somáticos: cáncer de pulmón tratado con quimioterapia en 2014, no subsidiario de intervención quirúrgica, con estabilidad clínica hasta hace 4 meses, que ha progresado y precisa de nuevo tratamiento quimioterápico.
Hábitos tóxicos: ex consumidor de heroína, estuvo en tratamiento con metadona, que ha abandona de manera progresiva de motu propio hace 5 meses. Fumador de 15 cigarrillos al día y bebedor ocasional de alcohol.
Sin antecedentes psiquiátricos referidos.
En tratamiento con tranxilium 25 mg cada 12 horas.
El paciente refiere que desde hace 3-4 meses, tras ser informado de la progresión de su enfermedad cancerosa, se encuentra mal, triste y sin ganas de nada, pasando la mayor parte del día en su habitación a solas. Explica que además, de manera esporádica ve unas sombras que le llaman, le dicen que se vaya con ellas, y que le generan intenso malestar. Ha comenzado a beber alcohol de manera abusiva, con embriagueces cada 2-3 días, que según manifiesta, le ayudan a evadirse y relajarse.
Exploración y pruebas complementarias:
TAC, hemograma y bioquímica con valores dentro de la normalidad.
Tóxicos en orina: positivo a benzodiacepinas, negativo para el resto de tóxicos.
Consciente y orientado. Escasamente abordable y colaborador. Tranquilo a nivel psicomotriz. Discurso parco e inducido, en bajo tono de voz, enlentecido, centrado en los deseos de muerte. Facies hipomímica. Lloroso. Apatía y anhedonia. Tendencia al aislamiento y encamamiento. Dificultad para el afrontamiento de la enfermedad, con sentimientos de desesperanza. Alucinaciones visuales y auditivas que impresionan catatímicas. Deseos de muerte persistentes, sin planificación ni estructuración autolítica.
Diagnóstico diferencial:
Trastorno mental debido a lesión cerebral o enfermedad somática (sospecha de metástasis a nivel cerebral).
Trastorno mental y del comportamiento debido al consumo de sustancias psicótropas (dados los antecedentes de adicción, y el reciente abandono de metadona).
Consumo perjudicial de alcohol.
Trastorno adaptativo con reacción depresiva prolongada.
Juicio clínico:
Trastorno adaptativo con reacción depresiva prolongada
Consumo perjudicial de alcohol
Conlcusiones:
– Es importante tener en cuenta la hipótesis de la automedicación, para abordar el consumo de sustancias, usadas en determinadas situaciones como manera de suplir o mejorar, déficits orgánicos o psíquicos.
– El difícil afrontamiento y adaptación a la enfermedad y tratamiento oncológico puede ser amortiguado por el uso de programas de psicooncología.
