Encefalitis vs. Episodio maníaco

Varón de 31 años que inicia seguimiento en Salud Mental por episodio psicótico. Como antecedente presenta encefalitis de causa no filiada en 2014, con semiología delirante y buena evolución hasta remisión completa. Niega consumo de tóxicos a excepción de bebidas cafeínicas esporádicas. Tiene un hermano con CI bajo y TDAH.
Se describe como una persona desconfiada e introvertida, pero con buen círculo social y relaciones interpersonales. Vive con su pareja. Trabaja como ingeniero de soldadura.
Con el desencadenante de un periodo de estrés laboral e insomnio de 3 días de evolución, inicia un cuadro de ideación delirante de autorreferencialidad y perjuicio. Éste se centra en su familia y sus compañeros de trabajo, está convencido de que hablan de él a sus espaldas. Por este motivo, acude a Urgencias a instancias de su familia. Allí se descarta organicidad, y, dada la ausencia de signos de gravedad y el buen soporte familiar, se decide manejo ambulatorio con olanzapina 7,5 mg/día y seguimiento en su CSM de zona.
Durante la consulta, el paciente presenta inquietud psicomotriz, se muestra suspicaz y ligeramente verborreico. Afirma tener una inteligencia superior, ser capaz de captar señales y coincidencias imperceptibles para los demás. Se muestra desconfiado con las pruebas complementarias realizadas en Urgencias, sospecha que el CNI está detrás de ellas. Describe confusa y reiteradamente un problema interno, una lucha entre racionalidad e irracionalidad. A pesar de todo, minimiza lo ocurrido y asegura encontrarse bien, achacando su inquietud al estrés laboral y a la falta de sueño. Refiere realizar 8 horas de bicicleta diarias pues se está preparando para una maratón, por lo que solicita la suspensión de olanzapina, pues cree que puede interferir en su entrenamiento.
Su familia afirma encontrarle “acelerado” y suspicaz desde hace dos semanas. Comparan el episodio actual con el vivido en 2014, cuando, tras un viaje de negocios a Arabia Saudí y, de nuevo en el contexto de estrés laboral e insomnio, inició un cuadro de ideación delirante de autorreferencialidad y perjuicio, inquietud psicomotriz y taquipsiquia. Fue trasladado a España, donde, dada la ausencia de antecedentes psiquiátricos, la presencia de febrícula y la procedencia de Oriente Medio, se inició despistaje de encefalitis. Se realizaron múltiples pruebas complementarias: analítica, radiografía de tórax, punción lumbar, TAC, RMN craneal, serologías, toxicología, anticuerpos onconeuronales, vídeo EEG, etc., todas ellas resultaron normales.
El paciente rehúsa ingreso hospitalario y continuar tratamiento con olanzapina, por tanto, se decide el cambio farmacológico por aripiprazol 15 mg/día y lormetazepam 2 mg/día, y seguimiento ambulatorio estrecho. Presenta disminución progresiva de la sintomatología maniforme, remitiendo completamente todos los síntomas a las cuatro semanas del inicio del cuadro. En el momento actual realiza crítica total de la ideación previa.
La sintomatología similar en ambos episodios, la evolución del cuadro y la ausencia de signos que apoyaran el diagnóstico de encefalitis en el pasado, nos hace plantearnos que se tratara en realidad de un episodio maníaco. Proponemos el diagnóstico de trastorno bipolar, con dos episodios maníacos con síntomas psicóticos congruentes con el estado de ánimo.
