Accidente cerebrovascular en el contexto de intento suicida por ahorcamiento

Varón de 74 años que realiza intento suicida por ahorcamiento en el contexto de accidente cerebrovascular. Como antecedentes médicos, destacan diversos factores de riesgo cardiovascular: hipertensión, dislipemia y diabetes mellitus tipo 2, todos ellos en tratamiento. Fumador desde la juventud (dos paquetes/día) y consumo de alcohol ocasional. Antecedentes de juego patológico hace 20 años y un intento suicida en el mismo periodo. Sin contacto previo con la red de salud mental ni tratamiento psicofarmacológico en el pasado. Casado y padre de dos hijos independizados. Jubilado e independiente para las actividades básicas.
Según se recoge de los informantes, el día de los hechos, la esposa lo encuentra jugando a las máquinas de premio programado en un bar a las 22:00pm, discuten y el paciente se marcha solo. El paciente refiere como último recuerdo ir caminando por la calle. A las 23:30pm, su mujer lo encuentra en el domicilio, en el suelo, con una soga atada al cuello, con la que había intentado ahorcarse pero que se había roto. Al retirar la cuerda, se evidencia disartria y hemiparesia izquierda. Se avisan a los servicios de emergencias, activando el código ictus. Es diagnosticado de infarto de arteria cerebral media y se realiza fibrinolisis. La resonancia magnética nuclear informa de lesión isquémica establecida en ribete insular derecho. A raíz de este suceso, la mujer descubre problemática económica por recaída en el juego patológico.
La orientación diagnóstica inicial es de intento suicida de baja planificación y alta letalidad en el contexto de ludopatía, con recaída en el último año tras más de 20 años abstinente, y con sensación de pérdida de control sobre el juego. Primero ingresa en Neurología por código ictus (recuperándose favorablemente) y posteriormente en Psiquiatría. El paciente explica amnesia de los hechos relativos al gesto aunque reconoce ideación suicida los días anteriores. Niega haber presentado sintomatología ansiosa o afectiva.
Durante las sucesivas entrevistas no se vislumbra clínica ansiosa, afectiva ni psicótica, por lo que se decide no iniciar tratamiento psicofarmacológico. Se cumplen únicamente criterios de trastorno por juego problemático persistente y recurrente, que provoca un malestar en el individuo y sendas repercusiones económicas familiares.
Ante la ausencia de ideación suicida durante su ingreso y la buena contención familiar, se decide el alta domiciliaria con seguimiento ambulatorio.
Los estudios muestran un aumento del riego de ideación suicida en pacientes que sobreviven a un accidente cerebrovascular (ACV) (Hong y cols., 2017). Se han encontrado también, en los pocos casos documentados, diversas complicaciones neurológicas secundarias a los intentos por ahorcamiento (Kodikara, 2012). La compleja relación entre este tipo de gestos y los ACV está poco establecida, ya que son la minoría los pacientes que sobreviven al intento por ahorcamiento y son fenómenos difíciles de valorar a posteriori (ya que pueden ir acompañadas como en este caso, de amnesia peritraumática).
