Psiquiatría de enlace. Valoración y seguimiento de un intento suicida

Paciente de 72 años, casada, sin hijos, vive con su marido en un edificio sin ascensor. Padece enfermedad neuromuscular degenerativa que le ocasiona notables dificultades para la deambulación. Fumadora, no otros hábitos tóxicos.
A seguimiento por psiquiatra privado debido a trastorno adaptativo reactivo a las limitaciones físicas que padece a tratamiento con duloxetina 60 mg y lorazepam 1 mg antes de acostarse.
Es traída al Servicio de Urgencias tras autointoxicación medicamentosa (toma de 2 cajas de lorazepam 1 mg, una caja de duloxetina 60 mg y varios comprimidos de ácido acetil salicílico del marido). Para la estabilización somática, precisa ingreso en Servicio de Medicina Interna y se solicita interconsulta al Servicio de Psiquiatría.
En las primeras valoraciones, la paciente no hace crítica de lo realizado ya que refiere encontrarse desesperada ante las dificultades para realizar una vida ordinaria, le duele que su marido tenga que hacerse cargo de las labores domésticas y de la atención de la paciente.
A este nivel, se mantiene el tratamiento que venía siguiendo pautado por su psiquiatra de referencia y se pautan medidas de riesgo suicida como topes en ventana, retirada de objetos punzantes de su alcance. En este caso, es difícil el acompañamiento familiar dada la situación también limitada de su marido, por lo que la paciente comparte habitación con otra paciente y se aconseja que si riesgo de auto y/ó heteroagresividad, medidas de sujeción mecánica.
Se solicita valoración del caso a trabajadora social que estudia el caso y la posibilidad de recursos apropiados a su situación..
Con la intervención y la posibilidad de cambio de estar confinada en el domicilio, limitada y sin mayor posibilidad, a poder ir a un centro residencial adaptado a sus necesidades acompañada de su marido, se va encontrando mejor, desaparecen las ideas de desesperanza, mejora del estado anímico, tranquila, risueña, apetito y sueño conservado, se mantiene ilusionada con los nuevos cambios en su vida.
Al alta, continua con el tratamiento previamente pautado y seguimiento por su psiquiatra de referencia.
