Dependencia a bebidas estimulantes: diagnóstico diferencial con TLP. A propósito de un caso

Dependencia a bebidas estimulantes: diagnóstico diferencial con TLP. A propósito de un caso
Sancho M, Gibert Rahola J.
Grupo de Neuropsicofarmacología y Psicobiología del INIBICA y asociación ARBA.
El ingrediente activo principal en las bebidas energéticas es la cafeína pero contienen otras sustancias como guaraná, taurina, ginseng, yerba mate, nuez de cola, productos que también pueden producir efectos estimulantes o pueden contener cafeína1.Se han detectado lesiones graves y efectos adversos para la salud, incluida la muerte. Recientemente, se han detectado más de 5.000 casos de toxicidad relacionada con las bebidas energéticas (convulsiones, arritmias, muerte)2, 3. Las bebidas con elevado contenido de cafeína pueden aumentar la auto y hertoagresividad4 y la mezcla con alcohol potencia estos comportamientos agresivos 5.
Presentamos el caso de una mujer de 26 años, estudiante de bellas artes, que presenta cuadros de auto y heteroagresividad con comportamiento violento espontáneo y sin causa aparente, con autolesiones en forma de cortes en los muslos, destroza mobiliario y muestra gran agresividad verbal sin ser provocada. Tiene ideas ocasionales de autolisis sin haber hecho ningún intento. Diagnosticada de TLP acude a la consulta y, en la anamnesis no parece reunir los criterios DSM-5 para poder confirmar dicho diagnóstico. En la escala BSL-236 obtiene una puntuación de 26 puntos y 4 puntos en la escala complementaria para evaluar el comportamiento, lo que descarta el diagnóstico de TLP.
La paciente relata que consume entre 8 y 12 botes de bebidas energéticas al día y los fines de semana los mezcla con alcohol, especialmente vodka. Se considera oportuno incrementar la motivación de acuerdo con los postulados de Miller y se prescribe quetiapina de liberación prolongada 50 mg 0-0-1. La paciente entiende su problema, está dispuesta a colaborar. A los 15 días ya no consume y han disminuido los episodios violentos. A los 3 meses los episodios se ha reducido a 1 al mes, está mucho más tranquila y su comportamiento familiar se ha normalizado. En este periodo solo se ha autolesionado 1 vez y no ha vuelto a tener ideas de autolisis.
Concluimos que la ingesta de estas bebidas puede producir alteraciones del comportamiento que pueden confundirse con síntomas de una TLP y que el tratamiento debe ser tanto la entrevista motivacional asociada a fármacos específicos sobre la agresividad como la quetiapina de liberación prolongada7.
1. Thorlton J, Colby DA. West J Nurs Res. 2018 Jan;40(1):3-4.
2. National Poison Data System. (2015). American Association of Poison Control Centers National Poison Data System 33rd annual report. Retrieved from http:// www.aapcc.org/data-system/
3. Sepkowitz KA. JAMA. 2013 Jan 16;309(3):243-4.
4. Turnbull D, Rodricks JV, Mariano GF. Regul Toxicol Pharmacol. 2016 Feb;74:81-92.
5. Miller KE, Quigley BM, Eliseo-Arras RK, Ball NJ. Alcohol Clin Exp Res. 2016 Jan;40(1):161-9.
6. Soler J, Vega D, Feliu-Soler A, Trujols J, Soto A, Elices M, Ortiz C, Pérez V, Bohus M, Pascual JC. BMC Psychiatry. 2013 May 14;13:139.
7. Klasen M, Zvyagintsev M, Schwenzer M, Mathiak KA, Sarkheil P, Weber R, Mathiak K. Neuroimage. 2013 Jul 15;75:20-26.
