TDAH del adulto y Distimia ¿comorbilidad o diagnóstico diferencial? Serie de casos

Caso 1: Mujer de 54 años remitida a CSM con diagnóstico previo de distimia y rasgos anómalos de personalidad. Relata historia previa de años de evolución de inestabilidad emocional, pobre tolerancia a frustraciones y fluctuaciones anímicas en rango subdepresivo en contexto fundamentalmente de situaciones vitales desfavorables, así como tendencia a la impulsividad, inquietud, nerviosismo, dificultades atencionales relacionadas siempre con su estado afectivo, alteraciones de la psicomotricidad y dificultad para organizar / planificar actividades cotidianas. Constaban en su historia 2 episodios de sobreingesta medicamentosa voluntaria e intentos previos de tratamientos antidepresivos, todos ellos infructuosos. Se inicia tratamiento con metilfenidato oros con recuperación prácticamente ad integrum de la clínica descrita y adecuada tolerabilidad.
Caso 2: Mujer de 48 años remitida a CSM con diagnóstico previo de distimia que refiere sintomatología ansioso-depresiva de años de evolución en relación básicamente con conflictiva en ámbito familiar, en forma de ánimo triste, apatía moderada, sueño irregular, nerviosismo, fallos cognitivos y desorganización de horarios. En la entrevista se ponen de manifiesto rasgos disfuncionales de personalidad, discurso prolijo, distraibilidad, impaciencia, interrupciones constantes e inquietud psicomotriz. Tras 3 intentos fallidos de tratamiento antidepresivo se inicia pauta de atomoxetina con mejoría de la clínica descrita.
Caso 3: Mujer de 66 años remitida a CSM con diagnóstico previo de distimia. Aunque describe sintomatología afectiva de larga data una de sus principales quejas desde el inicio del seguimiento son las dificultades de atención, concentración y fallos mnésicos así cómo dificultad en el establecimiento de relaciones sociales o en la organización de rutinas básicas. Presentaba antecedentes de respuesta parcial a antidepresivos de diferente perfil (citalopram, fluoxetina, bupropion y vortioxetina). Se inicia prueba con metilfenidato de acción inmediata con buena respuesta y sin efectos adversos relevantes por lo que se sustituye por metilfenidato-oros.
Aunque un elevado porcentaje de pacientes con diagnóstico de TDAH en infancia mantienen los síntomas tras el paso a la edad adulta, sigue siendo un diagnóstico relativamente reciente en dicha población y es a menudo infradiagnosticado y por tanto tratado de manera inadecuada, observando tasas de hasta el 75% de pacientes no diagnosticados. Con frecuencia a muchos adultos que nunca han recibido un diagnóstico adecuado de TDAH se les atribuyen los síntomas típicos de este cuadro a cuestiones afectivas o caracteriales. Existen también estudios que demuestran un solapamiento entre el TDAH y los trastornos afectivos hasta el punto de identificar síntomas de TDAH en más del 20% de los adultos con diagnóstico de distimia y clínica de este cuadro afectivo en el 12% aproximadamente de los adultos que reciben diagnóstico de TDAH. Nos enfrentamos al desafío de ser minuciosos en el diagnóstico diferencial (o comórbido) de ambas categorías de cara a poder ofrecer a nuestros pacientes un abordaje farmacológico y psicoterapéutico lo más ajustado posible a sus necesidades clínicas. Se debe considerar el TDAH dentro de las posibilidades diagnósticas en aquellos pacientes adultos con trastornos afectivos crónicos con síntomas marcados en la esfera cognitiva y con escasa respuesta a diferentes líneas de antidepresivos.
