Parafrenia. Un diagnóstico olvidado

La parafrenia es una entidad que se enmarca dentro de los trastornos psicóticos crónicos. Es menos común que otros, como la esquizofrenia, se da con mayor frecuencia en mujeres y suele debutar a edades superiores a 45 años.
Aunque no se trata de un término bien delimitado, las características peculiares de este cuadro permiten establecer una diferencia con la esquizofrenia.
El término fue acuñado por Kahlbaum, pero fue utilizado posteriormente por Kraepelin para designar un cuadro psicótico intermedio entre la paranoia (trastorno por ideas delirantes) y la demencia precoz (esquizofrenia) y que se caracterizaba por una alta actividad alucinatoria acompañado con un delirio muy rico sin existencia de deterioro significativo.
Aunque en los manuales diagnósticos actuales este término no aparece y se engloba dentro del diagnóstico de esquizofrenia paranoide, es utilizado en ocasiones por los profesionales de Salud Mental, ya que hace alusión a un perfil concreto de pacientes con características comunes.
La parafrenia presenta un cuadro de alucinaciones y delirios que no suele asociar otros síntomas mayores de la esquizofrenia ni síntomas negativos. La clínica delirante es la más intensa y es la que gobierna el cuadro, pero la alucinatoria también suele ser intensa y, ocasionalmente, abigarrada. Los delirios son típicamente muy ricos en detalles, consistentes y están bien estructurados y sus temáticas son variadas, aunque característicamente se relacionan con temas mágicos, fantásticos y esotéricos.
Estas características se traducen, en líneas generales, en pacientes mejor conservados y más funcionales globalmente, lo que hace que este término, aunque obsoleto, siga utilizándose para establecer una diferencia con los pacientes con esquizofrenia, cuyo deterioro es marcado y la funcionalidad se ve afectada en mayor o menor medida.
No obstante, comparte con la esquizofrenia la tendencia a la cronicidad y la persistencia sintomática, pero el pronóstico funcional es mejor a largo plazo.
Aquí presentamos el caso de una mujer de 28 años que es traída al servicio de urgencias hospitalarias por su hermano, y a instancias de las fuerzas del orden público, por haber protagonizado un episodio de heteroagresividad en el domicilio familiar asociado a conductas extrañas. Tras la entrevista realizada en el servicio de urgencias, se procedió al ingreso de la paciente en la unidad de hospitalización de salud mental, donde se realizó reintroducción del tratamiento psicofarmacológico y, tras la estabilización de la fase aguda, se dio alta con seguimiento en la unidad de salud mental comunitaria.
