Medicalización del suicidio

El suicidio no está penalizado en la mayoría de países occidentales. En la práctica diaria, una persona que intenta suicidarse es normalmente llevada al servicio de Urgencias para su valoración psiquiátrica, con el fin de evitar una nueva tentativa. Se pone así en evidencia una tensión entre distintos principios de la bioética que defienden tanto la intervención como la no intervención médica. La jurisprudencia española no recoge de modo inequívoco cómo actuar ante una tentativa de suicidio. Tampoco está claro si el imperativo de actuar es mayor para un médico que para otros, incluyendo fuerzas de orden público, u otros servicios públicos. Puede establecerse una analogía entre un suicida y una persona que solicita eutanasia por causa de un sufrimiento insoportable.
